no me gusta scrum

Muchas personas creen que por negar varias veces al día algo se acaba convirtiendo en una afirmación, en un verda incontestable.

Esta doble negación es en verdad un síntoma de que algo falla,  achacando esta baja productividad al sistema y no a la ineptitud o ineficiencia de el que lo ejecuta.

Si buscamos en Google imágenes la palabra ineficiencia obtenemos este resultado:

ineficiencia

Con un vistazo rápido podemos sacar varios conceptos asimilados a la ineficacia: El dinero y gráficos de bajada.

Las personas no se quieren sentir como el demonio de la primera imagen, desde el punto de vista de la empresa y del mercado, una persona ineficaz cuesta dinero y malgasta recursos de la empresa. Cuando se quieren introducir métodos de trabajo como Scrum, que con unas sencillas reglas se puede obtener la productividad y los costes de los proyectos, estas personas reniegan del mismo, buscan toda clase de excusas para así poder esconderse en otros procesos de gestión. Otros procesos que permitan camuflar su ineficacia, su ineptitud y su falta de implicación con los objetivos de la empresa y de sus compañeros. En definitiva, refugiarse en otros procesos que les permitan esconder sus carencias el máximo tiempo posible.

Negar que Scrum aumenta la productividad es algo parecido a negar que el aceite de oliva es bueno para la salud. Existen siempre unos intereses comerciales, empresariales, o de otra índole, que hacen que colectivos apoyen unos sistemas de gestión y desprecien otros, simplemente por intereses personales o pecuniarios. Estos apoyos además sirven para que la persona que realiza la negación se pueda apoyar en sus conclusiones erróneas.

Desde que comenzamos a ayudar a integrar las metodologías ágiles en empresas, siempre nos encontramos con ciertos individuos que realizan esta afirmación negativa, suelen protestar de que la bajada de su rendimiento es por causa de la integración de Scrum, y no por que ellos siempre han sido poco productivos, ineficaces, y desde que está integrad dentro de un equipo de trabajo él es el que menos rinde, no puede seguir el ritmo de sus compañeros, ni realizar las tareas estimadas por consenso.

Desde ese día esta persona se convierte en un enemigo público de las metodologías ágiles, defiende cualquier otra que le ayude a conservar su ineficacia.

Es verdad que Scrum no sirve para todo, no es la herramienta que va a salvar a una empresa de su mala gestión, pero si todo un equipo de trabajo ha decidido integrarlo como sistema de trabajo, es por que el equipo si ha entendido los beneficios, la mejora de la productividad y la eficiencia de los procesos, así como la felicidad de todas las personas que intervienen. Si el equipo ve los beneficios, el improductivo sale a la luz fácilmente.

El truco que se utiliza con los niños cuando le quitan un bolígrafo a un compañero en el colegio: “Será fácil identificar al ladrón, el bolígrafo destiñe así que tendrá las manos rojas”, el que ha cometido el hurto se mira rápidamente las manos, tiene que defender su inocencia. Pues con la integración de Scrum pasa lo mismo, el primero en negar es el primero en autoinculparse, el primero en negar la mejora de productividad.

La agilidad debe ser la bandera que se encuentre en el estandarte de todas las empresas, significa que toda la empresa debe estar unida, que todos los equipos deben trabajar de forma continua junto con el cliente o a un producto que se quiera lanzar.

Esa bandera debe ondear cada día, no solo a principios cuando se integra el sistema de trabajo dentro de una empresa, si no que no tiene sentido que algunos departamentos lo sigan a rajatabla y otros no, lo que no puede suceder es que los clientes, en el caso de que se trabaje para un tercero, reciban mensajes desde los departamentos de ventas o marketing que desconocen los equipos de ejecución, que negocien plazos o requisitos que pongan en riesgo el objetivo.

La bandera de la agilidad debe ondear en la puerta de toda la empresa, para que la vean todos los departamentos y personas, y no solo para ciertos equipos.

El problema surge cuando un departamento tiene unos interese particulares, estos acaban construyendo su propia parcela de poder, buscando su espacio para tomar decisiones y poder controlar una parcela de poder. La bandera de la agilidad debe hacer desaparecer este pensamiento, dado que todos los departamentos trabajan conjuntamente por crear un producto o solucionar un problema a un cliente.

Las empresas que están estructuradas en la suma de estas pequeñas parcelas de poder son mas costosas, invierten mas recursos, y se generan mas gastos.

Existen algunas parcelas de la empresa que siempre se sienten ajenas a cualquier tipo de estructura, como por ejemplo la contabilidad, que como anteriormente hemos comentado, quieren mantener su propia parcela de poder y auto organización, defendiendo que sus tareas no tienen nada que ver con el proceso de creación o de servicio que ofrece la empresa. El error de este planteamiento, es que la bandera de la agilidad, lo que exalta es la comunicación, el diálogo, no tan solo con el posible cliente, si no entre todos los departamentos, y aunque el de contabilidad, por ejemplo, no esta involucrado directamente en la cadena de producción, si afecta a otras decisiones que se pueden tomar, por lo que si estuviera informado informado podría ayudar y asesorar para que el resultado final sea mas óptimo, mejorando con ello la calidad del resultado.

Esta comunicación entre departamentos es esencial, para que la empresa como un equipo conozca que se esta realizando, los objetivos que se quieren conseguir, y que toda sepa por camino andan cada día.

No hemos escrito estos últimos días por que hemos estados trabajando en la ponencia que tenemos que dar en el evento.

A partir de la semana que viene volveremos a nuestra rutina de 1/2 post semanales sobre agilidad y Scrum.

Desde aquí os animo, a los que todavía no lo tengan claro, a acudir a este evento.

Se están dando pasos para ir asentando las metodologías ágiles como un sistema eficiente de creación de software, y durante dos días podremos ver ejemplo de éxitos.

Las metodologías ágiles tienen que romper la barrera de los “Early Adopters” (los primeros seguidores de un metodología, tecnología o producto), como podemos ver en el siguiente dibujo:

Se necesita dar un salto cualitativo hacia la “Early  Majority” (Mayoría Precoz que integra la metodología, tecnología o producto), este es el salto mas difícil según argumentas todos los expertos, el salto que confirma el asentamiento de una nueva metodología, tecnología o producto.

Para poder dar este salto no solo se necesita disponer de un framework que funciona, como es Scrum, sino de crear una marca que signifique para la empresas un salto de calidad en sus procesos y resultados.

Para poder dar este salto se necesita llegar al sector del marketing, el cual esta copado principalmente por las agencias de publicidad, que serán al final la que posicionen  una idea o marca y ayuden a conquistar el mercado.

Las agencias de publicidad deben conocer Scrum y los conceptos de las metodología ágiles, con ellos se consigue que puedan transmitir sus valores y cualidades. Las agencias son agentes intermediarios muy necesarios para la expansión de una marca, que los consumidores la adopten y confíen en ella.

Si las metodologías ágiles quieren llegar a dar un paso mas en su penetración en el mercado, deben sobre todo, llegar a sectores que controlan y gestionan las reputaciones de las marcas, gracias a ello el salto a la Mayoría Precoz será posible y menos traumático.

Scrum se encuentra compitiendo en un mercado donde existen muchos intereses privados, donde las empresas privadas que apoyan de las metodologías tradicionales no quieren perder cuota y luchan por ello, es por esto, que para poder seguir creciendo se tiene que apoyar también en una estrategia de comunicación que le permita seguir afianzado su marca en el sector.

Ya esta abierto el plazo para apuntarse a la Conferencia Agile Spain 2010 en Madrid.

El listado de ponentes y de las sesiones.