Es una frase muy repetida por profesionales que reciben formación en Scrum, niegan que puedan implementar esta metodología ágil en su empresa u organización.
La negación siempre es el primer paso de cualquier estado del ser humano ante los acontecimiento acaecidos.
Incluso Freud afirmaba que si uno de sus pacientes negaba algo con rotundidad podemos estar seguros de que la interpretación correcta consiste en entender la frase afirmativamente.

Tomando este patrón de conducta del ser humano, podemos observar cómo normalmente el primer pensamiento es el de negar que Scrum se puede integrar en “su” empresa u organización.
Esta negación se suele justificar por muchos motivos, todo el mundo encuentra varios cuando quieren defender su rechazo, pero la realidad es que existen pocas organizaciones en las que no se pueda integrar Scrum, lo que sucede es que como la negación es el primer pensamiento, pues se tiene que apoyar en justificaciones para mantener este argumento.
Scrum, al igual que otros framework de trabajo de metodologías ágiles, no obliga a unos procesos rígidos e inflexibles, por lo que negar que no se puede introducir en una empresa u organización no es justificable.
Otra cosa muy distinta es analizar qué sistema organizativo es más productivo dentro de una empresa, valorar las diferentes opciones que se le ofrecen, entre ellas Scrum, y entonces hacer un análisis serio sobre cuál es la maás conveniente para implantar.
La negación a la hora de implantar Scrum viene normalmente porque requiere una implicación muy importante por parte de todas las personas que intervienen en el proceso, algo que muchas no están dispuestas a hacer.
Sobre todo, porque Scrum saca a flote a las personas que no quieren trabajar o que no tienen las cualidades necesarias para el puesto de trabajo que tienen, por lo que si estuvieran utilizando Scrum no se podrían esconder su baja productividad, como están haciendo actualmente, en una organización clásica.
Antes de negar hay que reflexionar, pensar, evaluar y hacer un simulacro de los procesos. Aún así, la negación siempre será el primer pensamiento, pero con argumentos sólidos como: mejora de la productividad, mejor control de procesos, equipos mejor organizados, etc., esta negación no debe ser mas que un estado pasajero.