
Volvemos a emplear una imagen del genial Forges para ilustrar este tema.
Antes que nada explicar que se le llama “Deuda Técnica” a una metáfora creada por Ward Cunningham:
Aquella deuda que se contrae, normalmente con los clientes que no con los bancos, aunque si un banco es tu cliente es posible que tengas una deuda técnica con él, cuando se decide hacer las cosas de forma rápida, normalmente interrumpiendo la pila de sprint.
Esta interrupción u distorsión suele tener como objetivo meter mas carga de trabajo en la pila de sprint, o también, acelerar artificialmente la velocidad para poder llegar a una fecha de entrega pactada, por lo que el resultado final de esta entrega no cumple con los estándares de calidad admisibles, comprometiendo además los futuros desarrollos con el mismo cliente.
Se genera una “Deuda Técnica” con el cliente, que genera unos intereses futuros, la cual se arrastrará en siguientes trabajos hasta que no se le ponga una solución.
El foco de inicio de la deuda suele venir por la prisas el Product Owner, que presionado por el cliente decide alterar los sprint para poder cumplir objetivos.
Todos los clientes sienten una tentación a denominar urgente a muchos encargos, aunque de verdad no tengan esta etiqueta. Este mensaje se lo transmiten al Product Owner, y al final repercute en la velocidad y la calidad.
Para poder minimizar los efectos de las deudas se pueden plantear varias soluciones:
- Explicar al cliente las consecuencias de sus decisiones, las cuales van a generar una deuda técnica, y que en un futuro se deberá disponer un tiempo para arreglarla.
- Demostrar con un ejemplo práctico al cliente que la deuda disminuye la calidad del resultado.
- Enseñar al Product Owner a decir “No”.
- Un ejemplo práctico real de deuda técnica en un desarrollo de un software:
Un cliente tiene la necesidad de presentar una página web en una fecha en concreto, el equipo de producción eran dos personas, por lo que disponía solo del tiempo de esta dos personas.
Estaban realizando el proyecto según el plan previsto, pero el cliente al final necesitó lanzar la página antes de lo previsto, por lo que modificó algunas tareas. Para ello decidió crear una plantilla única para todos los contenidos de texto de los artículos, los cuales solo incluían una foto al comienzo de cada artículo y un texto, así ahorraba tiempo en el diseño y la maquetación de la web.
A la hora de lanzar la web se dió cuenta de que la mayoría de artículos deberían tener mas de una foto, había asumido una deuda técnica por salir antes, y ahora venían las consecuencias por las prisas, o pagaba por las próximas horas para volver a programar el gestor de contenidos o se quedaba como estaba.
En muchos proyectos no es tan clara la deuda técnica, pero son pequeños detalles que se van sumando, y al final del mismo suponen un gran problema.