Uno de los factores importantes en las metodologías ágiles es la implicación directa del cliente en el proceso de trabajo.
Los clientes son una parte activa, no solo en la fase inicial de determinación de los objetivos, si no también durante todo el proceso de creación o desarrollo para cumplir esos objetivos.
Pero ocurre a veces que el cliente no quiere participar en el proceso, normalmente alegando falta de tiempo, o acostumbrados a un documento de requisitos que seguir a rajatabla, esperan que se cumplan estos y que él solo vea el resultado final.
Esta situación es muy difícil de manejar, dado que la no presencia del cliente conlleva tomar decisiones que no le corresponden al Product Owner y el equipo. Hay tener en cuenta que no existen recetas magistrales, que cada caso es distinto, pero se puede conseguir reducir las consecuencias de la falta del cliente empleando varias técnicas:
- Buscar una persona que tenga relación directa con el cliente, aunque sea para otros temas, que si disponga de tiempo para poder participar en las reuniones, las presentaciones o que pueda atender a las llamadas del equipo. Esta persona, aunque no esté en el proyecto le puede comunicar al cliente los avances, proyectando sobre el mismo la sensación de que se esta trabajando y avanzando.
- Entregas fáciles de usar. Este aspecto puede resultar novedoso, pero es muy efectivo con este tipo de clientes. En vez de terminar un sprint y hacer una presentación del producto terminado en este periodo, hay que crear una historia de “Preparar la presentación”. Esta historia puede ser grabar un vídeo sobre el avance del proyecto. El cliente con el mínimo esfuerzo y tiempo puede ver la evolución del proyecto.
- El último recurso, si los dos anteriores no funcionan se le llama la “Carta mensajera”. Si aún así el cliente no tiene tiempo para ver los vídeos y poder dar una opinión en una llamada de un minuto, lo mejor es remitir por email y correo normal las entregas. En el correo normal enviar el resultado en un soporte digital dentro un sobre grande, cuanto mas llamativo sea mejor. Si el cliente ve el sobre y no hace nada, cuando tenga mas de uno comenzará a darse cuenta de que tiene tarea pendiente, que tiene que revisar la documentación. En este caso extremo el propio cliente, si no colabora se verá desbordado por los sobres. Hay que acudir al elemento visual para hacerle llamar la atención.
Estos tres consejos son en verdad para activar la participación de un cliente en el proceso de desarrollo de su proyecto, pero si de verdad el cliente no tiene ningún interés por estar involucrado en el proceso, no es un cliente recomendable, sobre todo por que la comunicación es inexistente y el resultado casi seguro que no cubrirá la expectativas depositadas en el encargo del trabajo.
Los principales cambios que conlleva la introducción de las metodologías ágiles en una empresa son: la cultura de empresa y la mentalidad organizativa.
