
Uno de los grandes problemas de todas las empresas es el de querer tener empleados motivados de forma continua. La obsesión con la que se tratan estos temas por parte de los directivos o gerentes, hace que lleguen a probar métodos distintos constantemente.
En el chiste de Forges que abre este artículo se representa uno de los grandes males de todas las organizaciones, existen muchos puestos ejecutivos y de gestión en la cadena de producción, pero por desgracia, recae sobre el último escalafón la responsabilidad de la productividad.
Para poder mejorar esta productividad se suele caer en el error de querer motivar al empleado con ofertas como si fuera el consumidor de un establecimiento de alimentación, pagas de horas extras, regalos por objetivos, viajes anuales, cheques de restaurantes, etc.
Este planteamiento solo tiene una repercusión directa cuando el trabajo que realiza la persona es automático, sin ningún tipo de creatividad, dado que no dispone de ningún otro estímulo posible. Un empleado que esté ocho horas vigilando un proceso de una máquina o controlando que en una cinta transportadora el material este en perfecto estado, no tiene ni un solo segundo para ser creativo, aunque si puede aportar ideas para la mejora continúa de procesos, que normalmente se le ocurren descansando en otro lugar.
Pero existen muchos otros tipos de trabajo, donde siempre hay parte de procesos creativos. Se pueden poner por ejemplo muchas pequeñas tareas: redactar una oferta o presentación a un cliente, atender o realizas llamadas, etc. En todos estos trabajos hay una parte mecánica pero otra creativa, dado que por ejemplo una persona que atiende una llamada, tiene que cumplir unos protocolos pero siempre hay incertidumbre sobre la respuesta del su interlocutor y ahí debe ser imaginativa y resolutiva.
En este segundo caso, para mejorar la motivación y la productividad no es óptimo aplicar los métodos antes comentados, el factor principal es tener un ambiente de trabajo excelente y sobre todo, dejar que las personas o equipos tengan autogestión, con ello se consigue que los empleados tengan poder para tomas decisiones, que tengan la capacidad de poder gestionar sus tareas, se consigue que se involucren más en los procesos, que estén más motivados, y como resultado final, aumente la productividad de forma directa.
Scrum ofrece precisamente un marco de trabajo donde se fomentan estos aspectos, por lo que una de las primeras consecuencias que tiene la integración de Scrum en una empresa es el aumento de la productividad.
Scrum además introduce este proceso de una forma natural, sin ser impuesto desde arriba, por lo que las personas se sienten con la capacidad de poder tomar decisiones que mejoren sus condiciones laborales, consiguiendo con ello aumentar su motivación.
Esto no significa que las empresas tengan que renunciar a ciertas prebendas que les ofrecen a sus empleados, pero hay que tener en cuenta que la principal es que el empleado se sienta valorado como persona, que sepa que sus ideas o mejoras son tomadas en cuenta y aplicadas en los procesos.
En resumen, las empresas pueden ofrecer puntualmente algunas recompensas extraordinarias, pero la mejor de todas es que un empleado se sienta involucrado de forma directa en los procesos, que se sienta parte de ellos. Scrum permite que esto sea posible.