
Existe una corriente de criticas a la agilidad fundamentada sobre la pérdida del conocimiento generado en los procesos. Basan sus críticas en la velocidad de los sprints y el constante movimiento de post-it del tablón de un sitio a otro, lo que hace que no se genera apenas documentación y no se puede transmitir de un equipo a otro.
Esta crítica tiene fundamento y es uno de los puntos donde las metodologías ágiles deben mejorar. Para ello los equipos deben tener claro que los conocimientos adquiridos deben ser documentados para poder transmitirlos mejor, pensando en que no se deben repetir errores y que las decisiones futuras puedan ser tomadas con suficiente información sobre experiencia pasadas.
Conociendo esta necesidad de documentación del conocimiento para poder transmitirlo, no hay que caer tampoco en la trampa de usar procesos pesados de gestión, más valen pocas líneas explicando algo que un documento muy completo que ninguna persona se va a leer, también en este aspecto hay que ser ágiles, recoger una excesiva documentación al final produce el efecto contrario.
Existen diferentes métodos sencillos para ir recogiendo el conocimiento y poder transmitirlo:
- Asignar tareas dentro del sprint que supongan escribir lo aprendido en el mismo.
- Emplear una wiki donde recoger los comentarios de cada proyecto
- Escribir un acta en las retrospectivas donde se recojan estos aspectos. Seguimos con la informalidad de celebrar esta reunión fuera de las oficinas, pero se nombra un encargado de anotar los detalles de la reunión y que luego los refleje en un documento.
Hay que acompañar a todos los procesos de Scrum con otros de gestión del conocimiento. Esto se refleja en que se va creando una capa de evolución continua del conocimiento que envuelven a todos los procesos. Esta capa esta presente en todo momento y debe ser plasmada en documentos mediante herramientas que no mermen la agilidad.

