Las metodologías ágiles se están convirtiendo en una etiqueta para todo. Existe una libertad de uso de la palabra ágil, la cual ya se cuela de forma sutil en las metodologías tradicionales.
Llegamos a esta conclusión dado que la corriente actual de las tradicional es ahora añadir la palabra ágil como un apellido, para así dotarla de esta cualidad con solo poner esta coletilla al final de su nombre.
La imposibilidad de transformar a las metodologías tradicionales en ágiles, se soluciona con emplear la palabra dentro dentro de la presentación de la misma.
Resaltar que justifican el uso de la palabra por que el empleo de metodologías tradicionales, pero de una forma sencilla y eficaz, ya la convierte en ágil, aunque tenga que realizar todos los procesos de documentación y gestión como manda la metodología.
La base de los procesos de las metodologías tradicionales no se pueden denominar ágiles, por el mero hecho de que algunos se puedan realizar de forma sencilla y rápida, no significa que sean ágiles, dado que no permiten la agilidad en cuanto a su proceso, ni la tienen asumida ni la permiten, dado que va en contra de su propia naturaleza: el control de la gestión, de los avances y la documentación precisa de todos los pasos.
Precisamente las tradicionales lo que las hacen poco ágiles es que vienen impuestas desde arriba a abajo, obligando a a las empresas adaptarse a ellas, y no al revés.
Las metodologías ágiles precisamente se diferencian en estos dos aspectos, vienen de abajo a arriba, y son las empresas las que la modifican para adaptarlas a su conveniencia, de tal manera que les hagan mejorar su eficacia y eficiencia sin aumentar la “burocracia”.
Un planteamiento erróneo de los gerentes de las empresas o directores de proyectos, es que el control comienza por controlar el proceso, relegando la calidad del resultado a un segundo plano, por encima de los procesos y la métrica de gestión. Son estos mismos los que actualmente utilizan la coletilla “ágil” a sus procesos para hacer ver a sus clientes que ellos también lo son, aunque empleen metodologías tradicionales.
A partir de ahora todas las metodología son ágiles, algunas mas otras menos
