
Ocurre muchas veces, que cuando el desarrollo de un producto o servicio tiene como objetivo el mismo equipo que lo ejecuta, el objetivo se desvirtúa. Este problema procede fundamentalmente por nuestra manera de pensar, por que cuando uno tiene que cocinar “para uno mismo”, no le pone el mismo cariño que cuando lo hace para otros.
Las personas no somos muy exigentes con nosotros mismos, solemos esforzarnos mas para otros que para uno mismo, y es esta falta de atención hacia uno mismo, la que se transmite durante el proceso de creación de algún producto para uno mismo, por lo que en definitiva, nada tiene que ver Scrum y la agilidad para bien o par mal, en la mala gestión personal de proyectos propios.
En estas circunstancias la ventajas que ofrece Scrum, y por Las que si nos puede ayudar es que, de una forma sencilla y fácil se cumplan los objetivos personales en nuestros proyectos. Scrum nos ayuda con las herramientas a reflejar en la pila de producto todas las tareas a realizar y a planificar los sprints, no se necesitan grandes recursos para planificar nuestros propios proyectos.
Si nosotros somos nuestros propios clientes, la mejor manera de poder ayudarnos es pidiendo la colaboración de un tercero. Un tercero que simule ser un cliente y que tenga que revisar la entrega final de cada sprint.
En definitiva, lo principal es tener una automotivación alta y cumplir el plan trazado, ya sea empleando Scrum o cualquier otro sistema. No se puede achacar a los procedimientos el fracaso o el no cumplimiento de los objetivos. Las personas solemos culpar a otros factores para justificar el no cumplimiento de unos objetivos.
