Cuando se desarrolla un proyecto empleando Scrum, una de las críticas es que se basa en historias y tareas, con una visión muy genérica y sin un plan bien definido.
Una de las labores principales del product owner, aparte de la gestión de la pila de producto y la atención al cliente, también realizar una pequeña hoja de ruta, una senda por la que debe caminar la visión hasta la meta. Esta hoja debe ser un documento simple, donde se refleje el enfoque que se le tiene que dar al trabajo. Una persona ve un mapa y en el tiene los caminos y las paradas, nada más, no suele tener ni demandar documentación sobre los lugares, cuando llegue a los mismo ya se interesará por cada uno, pero en la ruta lo único que le interesa es el camino, las paradas y el tiempo en llegar a la meta.
Los contenidos principales que debe tener la hoja de ruta son:
- Decidir la meta: Si es una fecha en concreto o si el objetivo, es tener un objeto o funcionalidad terminada. Hay que tener muy en cuenta la posibilidad de que la fecha de entrega este condicionada por una feria, convención o evento.
- En un segundo determinar la frecuencia con la que se le va a mostrar al cliente las historias terminadas.
- Recoger las circunstancias especiales de los clientes u otros actores.
- Revisar y actualizar esta hoja de ruta después da cada entrega.
El camino nunca es como el cliente ha planificado (color naranja), es por ello que después de cada entrega, la hoja de ruta se pueda modificar. Al final el objetivo no es llegar a un resultado sin importar su eficiencia y efectividad, si no que se el resultado sea el óptimo para el cliente (color azul) siguiendo una hoja de ruta alterable.


