Los principales cambios que conlleva la introducción de las metodologías ágiles en una empresa son: la cultura de empresa y la mentalidad organizativa.
Estos aspectos deben girar con otro enfoque, la introducción de una metodología ágil hace que el valor ya no se centre en el individuo, sino en el colectivo, en el equipo. La cultura de objetivos y primas individuales se debe cambiar por otra de reconocimiento del trabajo colectivo. Los gerentes tienen que abrir su mente hacia una autogestión de lo equipos sin interferencias de ellos.
La empresas tienen que convertirse en ágiles en todas sus estructuras, esto comienza por organizar su agilidad en los equipos, pero también tiene que afectar a toda la cadena de mando y departamentos.
Normalmente, cuando se introduce una metodología ágil en una empresa, es como si sólo afectara al equipo de producción, quedando al margen todo lo demás, y ese es un error que se debe subsanar.
Implantar la agilidad en la empresa debe llevar a toda ella a sumirla, a implicarse en su cultura, a tener que hacer el esfuerzo de trabajar todos dentro de la misma corriente ágil.
La gestión de la empresa debe cambiar, no sólo en la metodología de los equipos de trabajo, sino en toda la cultura que la impregna, incluidos los jefes.
La agilidad únicamente se consigue si se aplica al 100%, y se tiene como paradigma la autogestión de equipos con sus propia independencia.
