Se confunde normalmente lo sencillo con la facilidad. Que algo sea sencillo no quiere decir que sea fácil de manejar, valga como ejemplo un coche automático, cualquiera se puede sentar un él, tomar el volante y comenzar a conducir, no hace falta nada más que unos minutos para aprender a conducir. Pero este gesto sencillo, el de conducir, conlleva la complejidad de acceder a un tráfico, con otros miles de coches, de conocer unas normas de tráfico, etc.
Conducir es muy sencillo, el tráfico y sus normas son algo muy complejo.
Las personas que conocen Scrum se asombran de los sencillos que son sus principios y sus procesos, pero esto no quiere decir que sea fácil de implementar en una empresa u organización. Se confunde la sencillez con la facilidad.
El primer impedimento, nada sencillo de superar, es que la estructura de una empresa tiene que variar para adaptarse a la filosofía ágil, la de autogestión de equipos, la de entregar parte de la responsabilidad a otras personas. Partiendo de este punto, existen otros factores que hacen que Scrum no sea fácil de implementar.
Aun así, llevados por la sencillez de sus planteamientos muchos directivos de empresas deciden integrarlos, dejándose llevar por las modas y por las promesas de aumento de productividad, algo que luego les lleva a comprobar que están teniendo muchos problemas para cumplir sus compromisos de iteración, y que además están acumulando una gran cantidad de deuda técnica.
En este punto los responsables suelen echar la culpa a Scrum, y no a los fallos cometidos a la hora de implementarlo pensando que era algo muy sencillo.
Hay que tener en cuenta que en los procesos intervienen personas, hay que reconocer la importancia de las mismas en el desarrollo de los sprints, darle formación, apoyo, crear una comunicación fluida, ayudarles a reflexionar y conseguir una mejora constante, y por supuesto darle la potestad de poder variar o cambiar los procesos para una mejor adaptación a Scrum.
Integrar Scrum por su sencillez, sin asumir la dificultad que en realidad supone en la estructura organizativa, es cometer un grave error. Se cae en este error porque las empresas parecen tener una tendencia a buscar las victorias rápidas, a aumentar beneficios de forma rápida, con un enfoque de miras a corto plazo, atraídos por la falacia de la sencillez de los procesos.
