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75px-MeléEscribimos esta entrada para explicar un caso real ocurrido esta semana en una empresa que esta empleando metodologías ágiles.

El responsable de la Pila de Producto tiene conflictos con el equipo y los jefes, estos no entienden que el empleo de las metodología ágiles conlleva un cambio mentalidad, que también se ve reflejado en la estructura de la organización, todos los miembros de la empresa deben aprender a trabajar unidos, “Todos a Una”, como hemos titulado este post.

Para poder caminar todos al mismo tiempo se necesitan herramientas que regulen la velocidad del equipo, y claro, se tiene que aprender a usarlas y estar sometidos a ellas, y es en este punto donde surgen las discrepancias dentro de la empresa.

En verdad es un peaje que se tiene que pasar si se quiere ser ágil y que los equipos tengan libertad para auto organizarse. Se deben unificar unas pautas para que todos avancen en sus trabajos a la misma velocidad, todos puedan comprender en cada momento qué trabajo están haciendo los demás, y los más importante, que el empuje de todos sea unificado.

Este ejemplo real de rechazo a la introducción de herramientas que midan las métricas no es nuevo, sucede en todas las empresas. Para poder aplicar la agilidad a equipos de desarrollo se necesita un sacrificio individual por el colectivo, y este paso es el más difícil de dar.

Cuando se comprende que Scrum y las metodologías ágiles tienen como entidad básica los equipos, y no a las personas de forma individual, se entiende que se tiene que hacer un sacrificio, tanto en el empleo de herramientas que controlen las métricas de producción, como en la filosofía de “Todos a Una”, sin importar cargo o responsabilidad que se tenga dentro de la estructura organizativa.

Uno de los rasgos principales de Scrum es que su integración comienza desde abajo en las empresas. No es un sistema donde los jefes o gestores comiencen los procesos para que estos tengan repercusión en los demás miembros de la empresa.
Scrum

Al contrario, en Scrum los procesos de integración comienzan desde la base para ir alcanzando a las cúpulas superiores de las empresas u organizaciones.

La característica fundamental de Scrum es la autogestión e independencia de los equipos de trabajo, a partir de ahí se comienza la integración del Framework en la empresa. Es por esto que se define como un proceso que va desde abajo de la pirámide hasta arriba.

La clave está en que el proceso de integración debe seguir este sentido, por que si es al revés la integración nunca sería la adecuada, los resultados de rentabilidad obtenida por integrar Scrum serán escasos y no supondrán, para la empresa, una mejora significativa.

Scrum es compromiso de cambiar la filosofía de la empresa, de dar a la base y a los equipos la capacidad de poder organizar su trabajo e influenciar en la cadena hacia arriba.

Paper Mario Los principales cambios que conlleva la introducción de las metodologías ágiles en una empresa son: la cultura de empresa y la mentalidad organizativa.

Estos aspectos deben girar con otro enfoque, la introducción de una metodología ágil hace que el valor ya no se centre en el individuo, sino en el colectivo, en el equipo. La cultura de objetivos y primas individuales se debe cambiar por otra de reconocimiento del trabajo colectivo. Los gerentes tienen que abrir su mente hacia una autogestión de lo equipos sin interferencias de ellos.

La empresas tienen que convertirse en ágiles en todas sus estructuras, esto comienza por organizar su agilidad en los equipos, pero también tiene que afectar a toda la cadena de mando y departamentos.

Normalmente, cuando se introduce una metodología ágil en una empresa, es como si sólo afectara al equipo de producción, quedando al margen todo lo demás, y ese es un error que se debe subsanar.
Implantar la agilidad en la empresa debe llevar a toda ella a sumirla, a implicarse en su cultura, a tener que hacer el esfuerzo de trabajar todos dentro de la misma corriente ágil.

La gestión de la empresa debe cambiar, no sólo en la metodología de los equipos de trabajo, sino en toda la cultura que la impregna, incluidos los jefes.

La agilidad únicamente se consigue si se aplica al 100%, y se tiene como paradigma la autogestión de equipos con sus propia independencia.

Es una frase muy repetida por profesionales que reciben formación en Scrum, niegan que puedan implementar esta metodología ágil en su empresa u organización.

La negación siempre es el primer paso de cualquier estado del ser humano ante los acontecimiento acaecidos.
Incluso Freud afirmaba que si uno de sus pacientes negaba algo con rotundidad podemos estar seguros de que la interpretación correcta consiste en entender la frase afirmativamente.

negacion

Tomando este patrón de conducta del ser humano, podemos observar cómo normalmente el primer pensamiento es el de negar que Scrum se puede integrar en “su” empresa u organización.
Esta negación se suele justificar por muchos motivos, todo el mundo encuentra varios cuando quieren defender su rechazo, pero la realidad es que existen pocas organizaciones en las que no se pueda integrar Scrum, lo que sucede es que como la negación es el primer pensamiento, pues se tiene que apoyar en justificaciones para mantener este argumento.

Scrum, al igual que otros framework de trabajo de metodologías ágiles, no obliga a unos procesos rígidos e inflexibles, por lo que negar que no se puede introducir en una empresa u organización no es justificable.
Otra cosa muy distinta es analizar qué sistema organizativo es más productivo dentro de una empresa, valorar las diferentes opciones que se le ofrecen, entre ellas Scrum, y entonces hacer un análisis serio sobre cuál es la maás conveniente para implantar.

La negación a la hora de implantar Scrum viene normalmente porque requiere una implicación muy importante por parte de todas las personas que intervienen en el proceso, algo que muchas no están dispuestas a hacer.
Sobre todo, porque Scrum saca a flote a las personas que no quieren trabajar o que no tienen las cualidades necesarias para el puesto de trabajo que tienen, por lo que si estuvieran utilizando Scrum no se podrían esconder su baja productividad, como están haciendo actualmente, en una organización clásica.

Antes de negar hay que reflexionar, pensar, evaluar y hacer un simulacro de los procesos. Aún así, la negación siempre será el primer pensamiento, pero con argumentos sólidos como: mejora de la productividad, mejor control de procesos, equipos mejor organizados, etc., esta negación no debe ser mas que un estado pasajero.