Entradas etiquetadas con metodologías ágiles

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Las empresas suelen experimentar con la integración constante de mejores procesos, de tal manera que estos le produzcan un mejor servicio o producto y un mejor control de los costes.
En la situación financiera actual, la finalidad principal es el ahorro de costes, por encima incluso de la mejora de la calidad de los procesos.

Las metodologías ágiles producen en las empresas que lo integran, un ahorro de costes:

1.- Reducir el tiempo de gestión:
Las metodologías ágiles consiguen que con menos horas de gestión, sin bajar la calidad del resultado, se produzcan mejores resultados que empleando la metodologías tradicionales.
En definitiva Producir mas eliminando Procesos de gestión innecesarios, documentación excesiva, horas de reuniones redundantes e inventarios innecesarios.

2.- Flexibilidad a los cambios en el proceso de creación:
La reiteración de entregas parciales del trabajo, hace que el cliente disponga de elementos que evaluar al mismo tiempo que se desarrolla el trabajo.
Con ello se consigue que el cliente pueda aportar sus opiniones durante el desarrollo del trabajo, con ello se consigue que el resultado sea lo mas próximo a los objetivos propuestos al inicio.
Si un cliente recibe, después del tiempo acordado el producto acordado, normalmente pondrá muchas objeciones o modificaciones, que si se hubieran tratado durante el proceso de desarrollo no supondrían muchas mas horas de trabajo.
Modificar un producto hecho es muy costoso que ir realizando cambios, al mismo tiempo que se trabaja en su elaboración.

3.- Preparados para el cambio:
Las empresas que emplean metodologías ágiles están mejor preparadas para cambiar su rumbo, para poder adaptarse rápidamente a los cambios del mercados y los clientes.
En la sociedad actual cada día influye mas el factor velocidad y la caducidad de los productos o servicios nuevos.
Las empresas que emplean metodologías tradicionales, han asumido un coste muy alto para poder integrarlas, lo que supone que cualquier cambio también lleva parejo un alto coste.
Las empresas que han introducido metodologías ágiles no han pagado el mismo coste, estando además mejor preparadas para cualquier cambio, sin ser muy costoso.

En resumen, las situación económica actual ha demostrado que los sucesos ocurren velozmente, y que las empresas que estén mejor adaptadas a esta velocidad ahorran costes estructurales, dado que no tendrán que estar invirtiendo dinero de forma constantes para mantener ese ritmo.
En las empresas que han adoptado por las metodologías ágiles priman sobre todo la adaptación a este nuevo ritmo de vida de la sociedad, conociendo sus lmitaciones y sus defectos.

Las metodologías ágiles se están convirtiendo en una etiqueta para todo. Existe una libertad de uso de la palabra ágil, la cual ya se cuela de forma sutil en las metodologías tradicionales.
Llegamos a esta conclusión dado que la corriente actual de las tradicional es ahora añadir la palabra ágil como un apellido, para así dotarla de esta cualidad con solo poner esta coletilla al final de su nombre.

La imposibilidad de transformar a las metodologías tradicionales en ágiles, se soluciona con emplear la palabra dentro dentro de la presentación de la misma.

Resaltar que justifican el uso de la palabra por que el empleo de metodologías tradicionales, pero de una forma sencilla y eficaz, ya la convierte en ágil, aunque tenga que realizar todos los procesos de documentación y gestión como manda la metodología.

La base de los procesos de las metodologías tradicionales no se pueden denominar ágiles, por el mero hecho de que algunos se puedan realizar de forma sencilla y rápida, no significa que sean ágiles, dado que no permiten la agilidad en cuanto a su proceso, ni la tienen asumida ni la permiten, dado que va en contra de su propia naturaleza: el control de la gestión, de los avances y la documentación precisa de todos los pasos.
Precisamente las tradicionales lo que las hacen poco ágiles es que vienen impuestas desde arriba a abajo, obligando a a las empresas adaptarse a ellas, y no al revés.
Las metodologías ágiles precisamente se diferencian en estos dos aspectos, vienen de abajo a arriba, y son las empresas las que la modifican para adaptarlas a su conveniencia, de tal manera que les hagan mejorar su eficacia y eficiencia sin aumentar la “burocracia”.

Un planteamiento erróneo de los gerentes de las empresas o directores de proyectos, es que el control comienza por controlar el proceso, relegando la calidad del resultado a un segundo plano, por encima de los procesos y la métrica de gestión. Son estos mismos los que actualmente utilizan la coletilla “ágil” a sus procesos para hacer ver a sus clientes que ellos también lo son, aunque empleen metodologías tradicionales.

A partir de ahora todas las metodología son ágiles, algunas mas otras menos :)

timon barcoAbrazar los principios del manifiesto ágil es algo de sentido común, pero cada día se nota más la falta de este elemento en las relaciones comerciales y personales.
Es de sentido común que una persona pueda ir variando el rumbo de sus decisiones a dependencia de cómo se presente el viento, la situación del mar y otros fenómenos naturales fuera de su alcance.

Pues este sentido común se había perdido en gran parte de la industria, donde se planificaban muy bien los itinerarios de los proyectos, incluso de forma muy precisa, para luego seguirlos a rajatabla, incluso con el viento en contra y la marea con olas de cincuenta metros. Se justificaba diciendo que se hizo lo planificado.

Las empresas planificaban con sus clientes en un periodo: 6 meses, 2 años, 5 años o más, se crea una ruta a seguir, se planifica todo perfectamente, se abastecen todos los medios necesarios, juegan a adivinos, sobre todo porque nadie sabe qué pasará dentro de un año, qué tecnología nueva existirá o simplemente si el gusto de los consumidores cambia.
Normalmente el cliente como no tiene el timón del proyecto, no puede cambiar el rumbo.

Con las metodologías ágiles el planteamiento es totalmente distinto, el cliente contrata a un equipo, el cual se sube a su barco por el tiempo que le contrate. El cliente va dirigiendo el rumbo, cambiándolo cuando quiera, pero siendo consciente de que el equipo de “marineros” que lleva a bordo tiene una caducidad en tiempo, dado que ha pagado por ellos por un tiempo definido.
El primer día de navegación, de forma sencilla detalla los objetivos de su viaje al equipo, explica su proyecto, pero es consciente de que hay muchos factores que no controla que el proyecto cambiará con el tiempo.
Una vez terminado el tiempo de navegación el cliente ha obtenido lo que él ha planificado con sus cambios de rumbo, puede volver a contratar al equipo y volver a navegar para ampliar o mejorar el producto.

La diferencia entre los procesos es muy distinta, en una el cliente no es dueño del timón, sino de la planificación y la documentación previa, y en los procesos ágiles es totalmente responsable del rumbo del proyecto.